Fernando Lugo caminó ayer por las estrechas calles de Guaranda, igual como lo hacía 30 años atrás.

Esta vez lo hizo como Presidente electo del Paraguay. Hace 30 años lo hizo como capellán de las hermanas carmelitas, párroco de Echeandía y maestro de Orientación Vocacional del colegio Verbo Divino de esta ciudad.

Cientos de niños, jóvenes y adultos se agolparon a las calles para saludar al amigo y al ex maestro. Lugo, de 1,84 de estatura, llegó acompañado por el presidente ecuatoriano, Rafael Correa.

Un helicóptero Super Puma de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) los trasladó hasta el estadio de la Federación Deportiva de Bolívar.
Su periplo y visita oficial al Ecuador comenzó en la Universidad Nacional de Bolívar. Allí se le entregó el Doctorado Honoris Causa.

Durante la ceremonia Lugo recordó su llegada a Guaranda, donde convivió con alumnos, obreros e indígenas y de quienes, dijo, aprendió la sabiduría popular que no es menos importante que la científica. “Si hoy me dieran a elegir entre la fama, el dinero y la sabiduría, elegiría la sabiduría”.

Dijo que “en mi vida me he encontrado con muchas encrucijadas, y aquel 17 de diciembre del 2006, más de 100 000 firmas de campesinos y obreros de Paraguay me pidieron que dejara el servicio episcopal para dedicarme a la política. Fue la noche más larga de mi vida, fue un repensar de 30 años de vida de religioso”.

Luego caminó hacia el convento de las carmelitas, donde las religiosas aprovecharon la visita para hacer las pruebas necesarias de la banda presidencial que ellas le confeccionan.

La banda será entregada por una comitiva que viajará al cambio presidencial. Posteriormente se trasladó al colegio Verbo Divino, donde recibió un homenaje de ex alumnos y maestros que conocieron al ex sacerdote.

Tras 60 minutos dirigió sus pasos hasta la Plaza Roja, en el centro de Guaranda. Allí Alberto Coles, alcalde de la urbe, entregó a Lugo las llaves de la ciudad.

En Echeandía, la gente adornó los balcones de las casas. La actividad escolar en los centros educativos fue suspendida. Los niños salieron a las calles portando banderas de Ecuador y Paraguay para recibir al ex párroco que llegó a Echeandía en 1978.

Cerca de las 14:00, Lugo llegó en helicóptero al estadio. Allí, abrazó a Carmen Vinchala, una mujer de 77 años que lo hospedó en su casa cuando el ex párroco visitaba a las comunidades.

Precisamente en ese lugar, Lugo asistió a una eucaristía que fue celebrada por nueve sacerdotes y el vicario de la Diócesis de Guaranda, Luis Sánchez. A pesar de que está distanciado con el Vaticano por promover movimientos sociales, el Presidente electo comulgó e incluso los religiosos lo recibieron con abrazos.

“La política es un servicio a la comunidad y estoy convencido de que a través de la política se puede cumplir la voluntad de Dios. En este lugar me di cuenta de que a través de un proyecto político se puede ayudar a los pobres. Gané las elecciones y espero realizar un buen trabajo”.

Junto a la plaza Central, Lugo agregó que “el socialismo del siglo XXI es un cambio que no se detendrá en América Latina”. “Nadie nos dirá lo que tenemos que hacer. Somos pueblos soberanos”, puntualizó. (publicado en elcomercio.com.ec)