Carta a Pedro Fadul de la Juventud de la Alianza Patriótica para el Cambio

Asunción, 15 de abril de 2008

Estimado Lic. Pedro Fadul:

El próximo 20 de abril, todas las mujeres y hombres del Paraguay asistiremos a un acontecimiento histórico. Por primera vez desde hace más de medio siglo, el país tiene la oportunidad de vivir un gran cambio que suponga la recuperación de la dignidad que nuestra patria ha perdido en manos de quienes han detentado el poder de manera ineficiente y corrupta por muchos años.

La oportunidad es histórica porque nunca hasta ahora había sido posible tener una alternativa sólida al sistema clientelar que nos ha gobernado. Esta alternativa tiene el nombre de Fernando Lugo, quien representa las necesidades y los anhelos de la mayoría de los ciudadanos y las ciudadanas del país.

Sin embargo, esta situación no es fruto de la labor de un solo hombre, sino que surge de la voluntad popular y el trabajo intenso de muchas personas durante los últimos años para la alternancia y un Paraguay más justo, democrático y desarrollado sea posible, para todos y todas y sin exclusiones.

La Juventud de la Alianza Patriótica para el Cambio quiere, en este sentido, reconocer el papel fundamental que usted ha jugado en la última década para el desarrollo de nuestro país así como para hacer posible la alternativa democrática que, con toda seguridad, alcanzará la Presidencia de la República el próximo 20 de abril. Sin ninguna duda, su contribución ha sido fundamental para que fuera posible la realidad ilusionante que hoy recorre todo el país, que ha llenado de esperanza al pueblo paraguayo.



Por todo ello, la Juventud de la Alianza Patriótica para el Cambio quiere pedirle que realice una contribución más a este proceso de cambio en el Paraguay y por este motivo se atreve a solicitarle que se una a los cientos de miles de hombres y mujeres que, dentro y fuera de nuestra patria, se han juntado para hacer posible que Fernando Lugo sea el próximo Presidente de la República.

Sabemos que usted y su partido comparten la ilusión y la esperanza de un cambio profundo en el Paraguay. Por eso, y porque conocemos bien su trabajo a favor de la justicia y el desarrollo de nuestro pueblo, sabemos que meditará nuestra petición y confiamos en que la acepte, por el bien de nuestro país y de todos los hombres y mujeres que en él habitamos.